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HOLA

Esta soy yo. Me llamo Karla ... ¿Por qué te cuento de mi? Bueno, porque quiero que sepas que Somos Tierra es un proyecto que creo una persona real, de carne y hueso. Somos Tierra no es una marca creada en un estudio ni creada por "empresarios" ... naaaa, Somos Tierra la cree yo, sin tener ni pinche idea sobre empresas, pero si con mucho amor a la naturaleza, a los bosques y a las montañas, a los colores y olores brillantes de las plantas, a lo psicodélico y mágico de  la vida. Y todo eso que me gusta, te lo comparto en este proyecto que he hecho con tanto amor. ¡Por eso te cuento de mi!

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SOMOS TIERRA

Somos Tierra nació en el bosque, por ahí del 2015, antes de que el “zero waste” fuera tendencia y antes incluso de que existiera alguna otra marca en el país haciendo cosmética sólida, de eso ni se sabía; de hecho recuerdo los primeros bazares a los que asistí: la gente no me creía que las cosas que llevaba eran shampoos y cremas y no jabones. 

 

El primer “producto” que hice fue la cremita terapéutica sólida. En ese entonces tenía una contractura terrible en el hombro derecho y un novio al que no le gustaba mucho la sensación “cremosa” en las manos (he descubierto que eso le ocurre a muchos hombres, sólo como dato curioso jiji). Desde hacía tiempo yo me elaboraba mis propias cremas y desodorantes y etc, así que me hacía mi propia “pomada para la contractura” y pensé que si la hacía “más durita” el novio en cuestión podría frotarla y darme masajito sin tener que embadurnarse las manos y TARAAAAN nació mi primera crema sólida. La contractura vuelve de vez en cuando, el novio de aquel entonces ya no y la cremita sólida terapéutica, años después, se volvió un éxito de ventas.

 

Pero bueno, en ese entonces ni pensaba en “vender”, solamente me hacía para mi misma mis “menjurjes” … como siempre lo había hecho. De niña me encantaba encerrarme en el baño y mezclar cosas … según yo hacía experimentos y pensaba que algún día descubriría alguna cosa chingona. Quizá debí ser quimica pero fui antropóloga, así que mi talento formulando es nato jajaja. Fuera de la broma, cuando decidí comenzar a crear productos para vender, si que fue un tema que me preocupo mucho y busqué apoyo y asesoría de profesionales. 

 

Cuando decidí comenzar a crear algo para vender fue cuando llegue al bosque de La Marquesa. Mi idea romántica de antropóloga era crear “proyectos productivos” para desarrollar la economía local de la zona a la que había llegado recientemente a vivir y que las mujeres de la comunidad pudieran tener un empleo chido y que todos fuéramos bien felices y cuidáramos el bosque. Bueno, esa parte de la comunidad se tornó un “poco lo más” complicado de todo jajaja … intente varios proyectos pero nada jalaba. De pronto un amigo me dijo: y por qué no vendes los jaboncitos qué haces. 

Y jalo. 

 

Comencé a averiguar cómo hacerle. Pero he de decir que para ese momento yo llevaba (aun a la fecha) un trauma con LA BASURA. Como antropóloga había estado trabajando durante un par de años en unas comunidades en la costa de Sonora, DEBASTADAS por la contaminación. Uno de sus principales problemas eran los residuos sólidos urbanos. Me aterrorizó darme cuenta cuánta basura generamos y como ni siquiera nos damos cuenta y como ni siquiera nos importa a dónde va a parar. Esas comunidades eran basureros creados por el azar y el mal manejo de residuos que ni siquiera se habían generado ahí. Y toda esa basura en esas pequeñas comunidades, generalmente tenía “una marca”, es decir, grandes empresas vendiéndonos productos y “cobrándonos” envases con su nombre, metiéndonos su marketing y cobrándonos su “basura” sin siquiera darnos cuenta y sin importarnos. Así que me dije: mi ciela, si vas a vender tus jaboncitos algo vas a tener que hacer para que no contaminen.

 

¡Vaya lío! Ahí estaba yo, entre 2014 y 2015 pensando cómo quitarle el envase a los shampoos y a las cremas y a los desodorantes… y no conforme con eso, pensando como quitarles conservadores y demás cosas que “supuestamente” los productos de cuidado personal “comerciales” debían llevar pa´que aguantarán, pues. Mi mamá murió de cancer, su mejor amiga también… creo que fue por eso que me entere de la cantidad de mierda y productos dañinos que podemos llegar a poner en nuestra piel debido al uso de químicos tóxicos en los productos de cuidado personal. Luego me empecé a involucrar en el tema de la permacultura y la bioconstrucción y cuando estaba haciendo el sistema de aguas para mi casa me enteré de la cantidad de químicos ecotóxicos que terminan en el agua gracias a los PRODUCTOS DE CUIDADO PERSONAL. 

 

Y bueno, todo ese choro fue porque quiero que sepas cómo es que una cosa me llevo a la otra. Como las necesidades, gustos e incluso preocupaciones de mi vida fueron integrando este proyecto. 

 

Ahí andaba pensando en llevar bidones de shampoo a los bazares, y que la gente llevara sus propios envases. EN 2015 EN NUESTRO PAÍS ESAS COSAS DEL REFILEO PRÁCTICAMENTE NO EXISTÍAN … ¡nadie iba a salir de su casa con una botella vacía para ir a comprar shampoo! 

Y shampoo sin conservadores así que además de traer tu envase, gástate tu shampoo en menos de 15 días o se te echa a perder. 

Sinceramente no le veía futuro al negocio jajaja, pero soy aferrada y obsesiva así que me pasaba las noches pensando alternativas… cuando de pronto llegó la iluminación: LA POMADA PARA LA CONTRACTURA EN BARRA ERA LA SOLUCIÓN.

Por su composición (al no usar líquidos) y por sus propios ingredientes era autoconservante así que no necesitaba conservadores artificiales y toda esa cosa … además al ser sólida podía prescindir del envase. Yeeeeahhh baby.

 

Nunca he sido muy de “tendencias” … no sé qué está de moda, con decirte que cuando hice mi primer shampoo sólido pensé que había descubierto esa cosa chingona que soñaba de niña. Luego llegue muy emocionada a casa y le conté a mi hermano lo que estaba haciendo y le dije: te acuerdas que te conté que quería hacer cositas de cuidado personal para vender pero que no contaminaran y todo eso?! BUENO, PUES MIRA LO QUE LOGRE: esta barrita es un shampoo. 

Y mi hermano así: ahhh cool, como los de Lush 

Y yo así de: kheeeee!!!

¡Pensé que era mi invento! Y resultó que eso ya existía y no sólo eso, muchas cositas más y no sólo eso: en una cadena súper cool y de nivel mundial. Lush tenía poco de haber llegado a México, yo ni los conocía y pero cuando fui a visitar la tienda, recién inaugurada, en Santa Fe y descubrí todas las cosas que hacían me llene de motivación. Me reforzó, me dio la esperanza de que “mi idea” podía funcionar. 

 

En agosto de 2016 fui con Somos Tierra a su primer bazar. Fue en Toluca. No vendí mucho porque, como ya dije, todo el mundo pensaba que eran jabones no shampoos ni cremas. Obviamente también pasaban personas que amaban la idea y me recomendaban incluso “patentarla”. Me daba mucha alegría cuando eso pasaba, cuando la gente comprendía lo que estaba haciendo y reflexionaban sobre sus propios envases y productos que consumían.

 

En ese entonces aún no había tomado mucha visibilidad el tema de la basura pero de pronto en el mundo se comenzó a hablar del “zero waste” y apareció esta chica que tenía en un Mason Jar la basura que había generado en todo un año. ¡Whaaaat! la gente se empezó a preguntar cómo lo había logrado y cómo podían lograrlo también. De pronto se comenzó a hablar de tiendas que te refileaban tus productos básicos de consumo (tiendas fashion pues, no el mercado de toda la vida) y de pronto también se comenzó a hablar del SHAMPOO SÓLIDO. 

 

En una publicación del facebook de Cultura Colectiva, con un video de los shampoos sólidos de Lush que estaba teniendo miles de likes y comentarios una amiga (a la que en su cumpleaños le había regalado unos shampoos y cremitas) me etiqueto: mi amiga Karla los hace.

¡poooowwwww! la locura … el shampoo sólido era tendencia y al parecer no había nadie más en este país haciendo algo parecido. 

 

A partir de ese momento Somos Tierra creció como la naturaleza: salvaje, libre y exuberantemente. El proceso, a título personal, no ha sido sencillo.

 

Parte de la historia es bien conocida: el movimiento zero waste tomo fuerza, hubo más productos (tippers aplastables,termos, popotes, etc) que se volvieron tendencia y el “mercado de productos verdes” creció. 

 

Quiero ser sincera … había ocasiones en que miraba lo que estaba pasando y me decepcionaba. Aunque suene a cliché el capitalismo nos volvió a ganar, pensaba. 

 

Obviamente me sentía feliz de que Somos Tierra estuviera creciendo y llegando a más personas, me gustaba la idea de un “nuevo modelo de consumo mas consciente” y me hacía sentir bien que mis productos fueran y sean una alternativa sustentable de consumo… pero inevitablemente me cuestionaba muchas cosas más y en este mismo asunto de la sinceridad debo decir que incluso a la fecha hay cosas que me causan ansiedad. 

 

Desde la lógica capitalista el mercado es voraz. Durante todos estos años ha llegado mucha gente a Somos Tierra. Desde las personas que quisieron “comprar la marca”, hasta las que quisieron “asociarse”, las que me quisieron dar coach empresarial y me bajaron una lanota jajaja las que me dijeron: tú ahora vende, vende y vende y ya después te preocupas por los arbolitos y la  naturaleza. Las que me condenaron: si tu no haces que tú marca crezca llegarán más y te comerán el mercado. 

 

Una buena amiga llego un día y me dijo: Karla, te lo dije, la hija de Eugenio Derbez ya sacó su marca, tenías que ponerte las pilas porque ya te van a comer el mandado. 

Y yo le dije: querida, no puedo más. Amo lo que hago, pero no puedo más con la idea de crecer el negocio, de competir, de “te van a ganar el mandado” No puedo ponerme mas las pilas, no puedo trabajar mas, no puedo producir mas, al menos no desde mis propios parametros… este mandado es biiiiieeeen grande, habrá gente que quiera los shampoos de la Derbez, habrá quien quiera los de Lush, habrá quien quiera los shampoos chinos de Mercado Libre y habrá quien quiera los míos y quien elija los míos espero que lo haga con la misma convicción que le pongo yo a mi chamba. 

 

Después de todo eso y de entrar en crisis, de sufrir ansiedad porque no sabía cómo manejar un negocio, de perder mucho dinero y sobre todo mucha paz en el intento y después de los recientes altibajos de la pandemia, of course, Somos Tierra sigue aquí sin haber pagado a la fecha por publicidad ni marketings ni brandings ni nada, Somos Tierra nació en el bosque, en la cocina de mi casa, sin otro capital que 3 bowls, dos cucharas y mis ideas y sigue aquí gracias a la prefencia de personitas como tu que se han leído esta historia, que han comprado los productos que con tanto cariño hago, que nos recomiendan y acompañan, gracias al esfuerzo del equipo que se ha ido formando con el tiempo y se ha puesto la camiseta para trabajar en un proyecto que no sabemos muy bien cómo “se debe” desarrollar según los parámetros del mercado pero si el ritmo de la naturaleza y de nuestros propios ideales. 

 

Somos Tierra es esto, un proyecto real, un proyecto de vida con una historia bien larga como la vida misma jajaja … aquí hemos aprendido a ir a nuestro ritmo y respetar los ciclos de la naturaleza, aquí hacemos lo que hacemos por convicción, no por moda, ni por pose, ni por lana. Aquí he aprendido un montón, de mi, de la naturaleza, de la vida. Aquí quiero compartir esa filosofía, este amor, este trabajo y el resultado de todo a través de los productos que diseño y elaboro o a través de los mensajes que comparto directamente en las redes sociales. 

 

 

Gracias por llegar hasta aquí junto conmigo. 

 

#TODOSSOMOSTIERRA 

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